Tipos de Diabetes

Julio 17, 2008 | General

Modernamente se diferencian dos tipos de diabetes fundamentales, la mellitus o mélitus y la insípida, junto con algunas variedades secundarias. En este trabajo sólo voy a concentrarme en la diabetes mellitus, que es la más común en la población moderna.

Diabetes mellitus:
Existen cuatro tipos principales de diabetes mellitus: tipo I o insulino-depediente; tipo II o no-insulino-dependiente; tipo III o diabetes gestacional; y la de tipo IV, que incluye otros tipos de diabetes relacionadas con enfermedades del páncreas, cambios hormonales, efectos secundarios de ciertas drogas o defectos genéticos.

Diabetes Tipo I: Insulino-Dependiente
Se llama así ya que el paciente depende exclusivamente de la insulina administrada para existir y actuar eficientemente. Se debe a la falta absoluta de insulina por la carencia total de células beta.
Un tejido insulino-dependiente es aquel que requiere la estimulación de insulina para la entrada de glucosa a la célula y su posterior utilización. Así, la insulina estimula la obtención de energía mediante la glucólisis y el Ciclo de Krebs, la formación de NADPH por el shunt de las pentosas y la glucogenogénesis y por otro lado, inhibe la gluconeogénesis. En los tejidos insulinoindependientes, en cambio, el ingreso de la glucosa a la célula es libre y así también lo es su metabolización.
La inyección de insulina tiene por finalidad reemplazar la que le falta al organismo. La insulina debe utilizarse en forma inyectable para que ejerza su acción. El requerimiento insulínico del niño diabético aumenta a medida que éste crece y generalmente se estabiliza cuando llega a la adultez. Se aconseja efectuar la insulinoterapia con insulina de acción intermedia en dos dosis: una a la hora del desayuno y la segunda antes de la cena.
Se la encuentra en niños y jóvenes. En la inmensa mayoría de los casos, la diabetes en el niño es insulino-dependiente. También se halla en una pequeña proporción de diabéticos que comienzan su enfermedad como adultos.
La diabetes insulino-depediente una vez instalada, rara vez retrocede, y puede aparecer bruscamente, dando lugar a la manifestación clínica del trastorno en poco tiempo.
Puede aparecer en pacientes sin antecedentes familiares de diabetes y sus manifestaciones clínicas son llamativas desde el comienzo.
Los síntomas de poliuria, polifagia y polidipsia son los que hacen que el paciente recurra al médico, porque son demasiado intensos. Tiene tendencia a la acidosis, coma e hipoglucemia. La tendencia a la hipoglucemia se debe a que son insulinosensibles, es decir que un leve cambio en la dosis insulínica puede producir grandes perturbaciones. En los diabéticos juveniles, con grandes variaciones de la glucemia en el curso del día, es prácticamente imposible impedir la hipoglucemia si no se mantiene constante el factor dieta. Es necesario que hagan una distribución estricta de los alimentos en las cuatro comidas diarias, y complementarlas con pequeñas cantidades (entre 10 y 20 g) de glúcidos para evitar la hipoglucemia. Esta colación se puede dar a media mañana o a última hora de la noche, para evitar una descompensación durante el sueño.

La aparición de complicaciones es más común en los diabéticos graves.
Es indispensable que el diabético lleve consigo siempre una tarjeta o medalla que lo identifique como tal. Esta simple medida facilitará su tratamiento en situaciones de emergencia donde por pérdida de sensorio no pueda resolver por sí mismo su descompensación.

Diabetes no-insulino-dependiente:
En este tipo de diabetes, la carencia de acción insulínica no es absoluta, sino relativa. La producción o la liberación de insulina existe, pero en cantidades menores que las necesarias para una correcta función del organismo (llegan a alcanzar un valor medio de, aproximadamente, el 70 % del valor normal), o en forma tal que no puede ser aprovechada como corresponde. Desde el punto de vista histológico, el páncreas posee aún un buen número de células beta, aunque apenas se muestren activas o sean menos sensibles a sus estímulos normales.
Esta insuficiencia insulínica es parcial en las siguientes circunstancias:

1. Cuando la secreción está disminuida pero no abolida por completo.
2. Cuando la secreción es normal pero el requerimiento de insulina está aumentado.
3. Cuando existe “resistencia a la insulina” por factores que interfieren o bloquean extracelular o intracelularmente, su acción fisiológica.

Se ha encontrado que la diabetes de los adultos frecuentemente resulta de una disminución en el número de sitios receptores de insulina en las membranas, y no de una escasez de insulina. Estos pacientes se tratan más eficientemente con una dieta.

Diabetes gestacional:
La diabetes gestacional se desarrolla durante el embarazo y desaparece casi inmediatamente después del parto. Al igual que en otras formas de diabetes, los niveles de glucosa en la sangre son elevados porque la mujer no metaboliza los carbohidratos de manera adecuada, ya sea por insuficiencia de insulina o por alguna incapacidad para utilizar adecuadamente la hormona.
Cuando los niveles de glucosa en la sangre de la madre son muy altos, el feto produce insulina adicional que actúa como una hormona del crecimiento durante el desarrollo fetal. El resultado es un bebé muy grande y enfermizo. El exceso de insulina fetal también interfiere en el metabolismo del potasio, lo cual puede causar arritmias potencialmente fatales, o bien un ritmo cardíaco irregular.
La diabetes gestacional es la causa más común de mortinatos o de muerte fetal tardía. El trastorno también aumenta la posibilidad de defectos congénitos.
Entre los factores que contribuyen al riesgo de diabetes gestacional está el embarazo después de los 35 años, la obesidad y haber tenido un hijo previo con un peso superior a 4 kilogramos. Las mujeres que pesaron más de 4 kilogramos al nacer también tienen mayor incidencia de diabetes gestacional, que a su vez implica desarrollar, tarde o temprano, cualquiera de los otros tipos de diabetes.

Evolución del embarazo en las diabéticas:
El embarazo presenta una serie de hechos que conviene analizar detalladamente:

* Mayor cantidad de abortos. La frecuencia de abortos espontáneos varía con las estadísticas, del 10% al 25%. Depende directamente del grado de compensación de la diabetes y por lo tanto es menor si la enferma esta bien controlada desde el principio del embarazo. El aborto se puede producir aún en presencia de acidosis. La determinación inicial de la amenaza de abortos mediante la colpocitología y urocitograma es muy útil.
* Gigantismo fetal. Un tercio de los hijos de diabéticas pesan más de 4.000 gramos y es común encontrar niños de hasta 6.000 gramos. El peso de estos niños es menor si se tiene en cuenta que son prematuros.
* La mortalidad materna es una circunstancia rara en el embarazo de las diabéticas, pues las cifras estadísticas la ubican en proporción inferior al 1%. Pero esto rige como cierto cuando el embarazo está correctamente dirigido y el nacimiento lo atiende un equipo idóneo.

La mortalidad perinatal (muerte en e último mes de vida intrauterina y en las primeras 48 horas posteriores al parto), sólo se corrigió en parte con el descubrimiento de la insulina.
En el embarazo de las diabéticas hay un primer trimestre peligroso por la facilidad de que sobrevengan abortos espontáneos y por el desequilibrio frecuente de la diabetes que obliga a un período de reajuste de la insulina y de la dieta, siendo usual la aparición de acidosis e hipoglucemias. La presencia de vómitos complica la dietoterapia, pues es necesario llegar a veces a la alimentación parenteral. El segundo trimestre es tranquilo. Durante el tercer trimestre el embarazo puede complicarse o no con toxemia gravídica, y es posible que aparezca polihidramnios.
El problema mayor es el riesgo grande para el feto. A partir de la semana 35 el embarazo, a menudo en diabéticas bien compensadas, sin vasculopatías, aún sin alto requerimiento insulínico, sin toxemia que complique el embarazo y sin signos clínicos premonitores, se produce la muerte adentro del útero.

Diabetes insípida:
Otra clase de diabetes menos frecuente, es la diabetes insípida. Se debe esta enfermedad a carencias en la síntesis de la llamada hormona antidiurética, ADH o vasopresina, o bien a un bloqueo en su acción, o una falla en los riñones para responder al ADH.
Esta sustancia es secretada por la neurohipófisis y tiene como principal misión regular y limitar la eliminación de agua a través de la orina y actúa en el túbulo renal, impidiendo de esta forma la eventual deshidratación del organismo.
Si se registra una disfunción o destrucción de los núcleos hipotalámicos (centros cerebrales donde se sintetiza la ADH), o de los conductos a través de los cuales se conduce la ADH, tiene lugar el desarrollo de la diabetes insípida. Si la producción de la hormona es normal y son los túbulos renales los que no responden a la acción de la vasopresina, se produce la diabetes insípida nefrogénica. En cualquiera de los dos casos se registra una gran poliuria, llegándose a eliminar hasta quince litros de orina por día, cuando los niveles normales no superan los dos litros diarios.
Al mismo tiempo, los pacientes padecen una intensa sensación de sed y existe riesgo de deshidratación. A diferencia de la diabetes mellitus en este proceso no se detecta exceso de glucosa en sangre ni orina; de ahí el nombre de insípida.
En muchos casos el tratamiento no es necesario, pero pueden administrarse hormonas de composición afín a la vasopresina, drogas para ayudar a los riñones a que respondan al ADH, o administrarse fármacos diuréticos.

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Elaborado por:
Nombre: Luciana Paulise
Ciudad: Buenos aires
Correo: lucy_p_12[arroba]yahoo.com